¡No te quemes! Bronceate, por Lu Esquibel

Los hermosos días de sol están llegando y seguro son varios los que ya corrieron a lagartear para eliminar el color blanco Nevex que nos deja el invierno. Cuidado con esto, hay ciertas cosas que podemos hacer para no fritarnos.

El post de hoy escrito por Lu Esquibel nos dice cómo lograr un lindo bronceado, lo más saludable posible y sin lucir como un pollo al spiedo.

Soy de esas personas bien blanquitas, pero blanco no es un término que me parezca suficiente. La realidad es que, a mi gusto, soy pálida. Pálida de que se me transparentan las venas. Ese blanco que pasar unos minutos al sol significaba quedar roja y del rojo volver al blanco, sin pasar NUNCA por el color tostadito que tenían mis compañeritos de clase cuando llegábamos a marzo.

Entrar a marzo con la palidez me fue dejando una especie de trauma de la infancia. Por eso de más grandecita me fui adentrando un poco más en el tema. Ahora, apenas estoy un rato al sol agarro ese color que de adolescente siempre quise y después de más grande, entendí como lo lograba. Era simple: cuidándome la piel.

SIN FILTRO NO
Solía manejarme bajo el lema que todavía escucho en algunas chicas: “si me pongo filtro/pantalla no me quemo”. La verdad y lo comprobé, es que sí, sin filtro te quemás más. Sí, te quemás más, pero no te bronceás. Me gusta separar esas dos cosas. También cabe distinguir entre bronceador y pantalla/filtro solar: el bronceador te broncea, la pantalla o el filtro solar te protegen, y te protegen posta. Nada peor que un color lindo pero que no se luce porque tenés la piel hecha una ampolla, o parecés un bizcochuelo marmolado porque te fuiste “pelando” y tenés la espalda hecha un mapa mundial.

Los bronceadores, como el famoso Hawaian Tropic por ejemplo, son bronceadores con muy bajo filtro, así que si los vas a usar, y sos pálida como yo, no te olvides de antes pasarte también filtro. Los filtros solares de ahora son buenísimos y además, tienen una consistencia linda, ya no son aquellos espesos que nos ponían nuestras madres. Yo uso y recomiendo Colgate, pero en cuanto a cremas para protegernos del sol, sugiero la de L’Oreal: Solar Intense.

Otra cosa, según mi dermatólogo -un genio para mi-, 30 es el factor posta, los más bajos no hacen efecto y los más altos hacen lo mismo que el 30. Este señor también me sugirió usar todos los días filtro en la cara, invierno y verano, primavera y otoño. Así que sustituí la crema del día por pantalla solar y dejé la hidratante para la noche. La verdad, los resultados fueron muy buenos, además de que supongo que estoy haciendo una gran labor contra la aparición de arrugas.

EXFOLIATE
Otra mentira: no me exfolio la piel porque se me va el bronceado. Agarrás más color con la piel sana y libre de impurezas. Además de que, obviamente, queda mucho más lindo el bronceado en una piel limpita. Exfoliar la piel antes de tomar sol, deja a los poros preparaditos para adaptarse a su nuevo color.

LO MÁS IMPORTANTE
La alimentación. Esa época de palidez que les conté al principio, fue en mi infancia, la que estuvo basada en una negación a comer frutas y verduras. Ya más grandecita y con el metabolismo en contra, me empecé a preocupar más por lo que ingiero. Comprobé que en mi dietas de verano no pueden faltar las manzanas, zanahorias, tomates, pepinos y cualquier otra fuente de vitamina A. Además de fomentar mi negrura, quedo con la piel suavecita.

El agua en grandes cantidades tampoco puede faltar. Y no “líquidos”, AGUA.

MANTENERTE
Hasta julio imposible, pero todas queremos conservar ese colorcito la mayor cantidad de tiempo posible en nuestra piel. Lo principal es considerar todo lo anterior que contribuye a no pelarnos, la causa principal de la desaparición súbita del color. Pero además, lo principal está en cómo tomamos sol. Arrancar de a poco, aprovechar los primeros solcitos de octubre, tirarnos un ratito que no pase de 30 minutos los primeros días. Ir incrementando el tiempo de a poco… aunque está difícil tener tiempo para tomar sol, peeeeero, cuando tengamos ese ratito, que las primeras veces, sean ratitos. No excederse los primeros días, ir acostumbrando la piel de a poco para que, cuando llegue la licencia y pasemos todo el día en la playa, no quedemos carbonizadas y en lugar de sexies, parezcamos obreros de la construcción… o Garfield.

PARA DESPUÉS
Desde mi experiencia pálida y pielseca, puedo decir que cualquier crema hidratante es buena. Después del sol, o peor aún, después del sol y del agua salada, la piel pide a gritos hidratante y como mejor hidratante para todo el cuerpo -y para el alcance del bolsillo- recomiendo Fisiogel A.I. que asegura que no te empieces a pelar y que si quedaste roja, pases a quedar bronceada y con la piel bien suavecita. La ventaja que encontré en esta crema es que es neutra. Muchas veces, en pieles sensibles, las cremas hidratantes son más agresivas que curativas, así que desde conocí esta me pareció la más acertada para cuidarme la piel y así también cuidar el bronceado.

Via Pinterest

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