Raíces a la vista no siempre es look ombré

Durante la primavera-verano del año pasado, el estilo ombré se vio en muchísimas cabecitas, en algunas se veía divino y en otras… bueno, más o menos.

“Ombré” es una palabra en francés que significa “sombra”. La técnica fue creada durante los años 70 por Jack Dessange, como forma de darle luz al cabello y rostro y lograr un efecto similar al del sol cuando aclara las puntas de forma natural.

Este look generalmente consta de dejar las raíces más oscuras y aclarar las puntas, logrando un degradé en los largos para que la transición entre el tono de la raíz y el de las puntas no sea tan drástica. Lo ideal aproximarse lo más posible al color natural del pelo en la zona delas raíces, para luego, gradualmente, ir aclarando las puntas, imitando así el efecto que deja el sol. Hay que tratar de logar que la diferencia de tonos no sea tan notoria, salvo en aquellos casos en los que la idea es que sí se note, como ombré con puntas de colores fucsia, verde, azul, etc.

Lo bueno del esta técnica es que nos permite preocuparnos menos por ir a la peluquería cada vez que nos crece un centímetro de pelo. Exige atención en cuanto a la calidad de los productos que hay que usar, ya que ayuda a mantener el color por más tiempo y porque en general el pelo se reseca bastante (sobre todo si además de eso usamos plancha y secador).

Últimamente, he visto que varias chicas quisieron aprovecharse de esa tendencia para no ir a la peluquería o retocarse la tintura. Con esto, lo único que lograron es lucir cabezas llenas de raíces oscuras, desprolijas y sin el degradé que también caracteriza al ombré. Recuerden que cuando nos cambiamos el color de pelo, hay que tener en cuenta que siempre va a requerir mantenimiento. El aspecto de nenas rotas y pelito descuidado ya no se usa, chicas, pónganse las pilas.

 

Via Seventeen

 

Via becomegorgeous.com

 

Via beautyguide101.blogspot.com

 

 

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